Breve historia de las Fallas – ¿por qué se queman?

Breve historia de las Fallas – ¿por qué se queman? En nuestro Camping para fallas queremos acércate a este mundo tan maravilloso y mostrarte en inicio de esta fiesta que ya es conocida mundialmente. La palabra valenciana “falla” deriva del latín “facula”, que significa «antorcha».

 

Desde tiempos inmemorables, en muchos lugares de Europa, Asia y África se celebran la llegadas de los equinoccios y solsticios (o lo que es lo mismo, la entrada de las estaciones del año) encendiendo hogueras. Estas manifestaciones en algunos casos han sido heredadas de pueblos tan antiguos como los celtas, y algunas de ellas han llegado a nuestros días. La Iglesia, ante la imposibilidad de suprimir estas populares tradiciones en muchos lugares de España, decidió absorberlas y dedicarlas a los santos; de esta manera, las hogueras del equinoccio de primavera se relacionaron con San José.

El origen de la fiesta de las Fallas se remonta a la antigua tradición de los carpinteros de la ciudad, que en vísperas de la fiesta de su patrón San José, quemaban frente a sus talleres, en las calles y plazas públicas, los trastos inservibles junto con los artilugios de madera (parot) que empleaban para elevar los candiles que les iluminaban mientras trabajaban  en los meses de invierno. Por ese motivo el día de la cremà (momento en el que arden los monumentos falleros) siempre coincide con el día 19 de marzo, Festividad de San José.

En el siglo XVIII, las Fallas se reducían a piras de materiales combustibles que recibían el nombre de fallas y quemaban al anochecer de la víspera de San José. Estas fallas fueron evolucionando y cargándose de sentido crítico e irónico, mostrándose sobre todo en los monumentos falleros escenas que reproducían hechos sociales censurables.

Se dice que sería con el paso del tiempo, al añadir una figura vestida y representativa junto con más trastos viejos, creando así una escena, donde aparecería el primer ninot y la falla propiamente dicha (también hay quien dice que el parot se salvaba de la quema, no así los trastos viejos o virutas).

¿Y para qué se planta la falla? Pues para quemarla, porque si no, no sería una falla. Por ese motivo, siempre se construyen en materiales combustibles como madera, cartón, papel y poliestireno expandido (conocido comúnmente como corcho blanco). La estructura interna es de madera, mientras que las figuras son de cartón o poliestireno expandido, material este último en boga dado que hoy en día se reproducen figuras informáticamente gracias a él.

1860: Primer documento gráfico sobre las Fallas (1860), publicado en el “Calendario pintoresco, profético, astrológico y lunático del Reino de Valencia”. Es una critica a la moda del miriñaque que existía entonces.

En su origen era un pequeño tablado en el cual se situaban figuras (ninots, en valenciano) que representaban a modo de teatro una escena satírica, dirigiendo sus críticas a un vecino, a la política del momento o incluso a una situación internacional. 

Hoy en día, las fallas siguen manteniendo ese espíritu humorístico y crítico, pero en general prima más el esfuerzo por conseguir una buena estética.

En resumen, estas esculturas efímeras hay que verlas por su arte, por su humor… y porque desaparecen con el fuego para no volver nunca más. Aunque para recordarlas, siempre tendremos fotos.

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