La Semana Santa Marinera

En el distrito Marítim, uno de los más emblemáticos de la ciudad de Valencia, tiene lugar la tradicional Semana Santa Marinera. El carácter mediterráneo de sus habitantes hace única esta festividad dentro del marco de celebración de la Semana Santa en España

El origen de la Semana Santa Marinera se encuentra en el siglo XV, al crearse un grupo llamado la “Concordia dels disciplinants”, del que fue prior San Vicente Ferrer.

Esta carece de Pasos Procesionales tales como los de la Semana Santa andaluza o castellana, ni tampoco desatan la misma expectación. Sin embargo, está llena de actos y celebraciones que le confieren una significación única.

Hay un día señalado para cada Hermandad, en la que se procesiona con el trono-anda y se realiza el traslado de la imagen a casa del cofrade a quien haya correspondido por sorteo. Es tradición en Valencia, que el culto se haga en casa del cofrade seleccionado y para ello el lugar se decora con primor y esmero.

Es también algo característico de esta celebración, que junto a las imágenes de las cofradías, procesionen otras vivientes (vecinos ataviados como Pilatos, Herodes, Salomé, la Dolorosa…) que desfilan a toque de campanas y acompañamiento de música tradicional. Muchos de estos personajes bíblicos han sido rescatados de la antigua procesión del Corpus Christi. De su conjunto indumentarista, lo que más destaca es lo complicado y llamativo de los peinados.

Otra tradición muy peculiar es el ‘trencà perols’, cuando el sábado de Gloria a las doce de la noche, los vecinos tiran pucheros de barro, vajilla vieja y agua desde las ventanas y balcones. Algo que contrasta muy mucho con las liturgias pascuales de la más rancia tradición católica.

Pero sin duda el mayor acto de la Semana Santa Marinera es el SANTO ENTIERRO, al que acuden todas las corporaciones, hermandades y cofradías con sus tronos-anda e imágenes, por orden de pasión.

Así pues, esta celebración que un buen día comenzaron unos pescadores y marineros, ha llegado hasta nosotros con el carisma mediterráneo que esta ilustre zona ha sabido impregnar. Aquí el dramatismo es menor, y en su lugar tenemos unas manifestaciones que se asemejan más a un desfile que a una procesión.

Las fiestas del domingo y lunes de Resurrección tienen marcado carácter popular y campestre. El conjunto deja muestras únicas del fervor con el que los Pueblos Marítimos de Valencia viven la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Se trata de una cultura popular propia y de gran valor histórico, donde las procesiones a orillas del Meditérraneo condensan en imágenes la vertiente religiosa y la turística de las celebraciones.